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El secuestro del avión

jueves, 22 de octubre de 2009

Hace unos días un desequilibrado mental con antecedente de adicción al alcohol y las drogas, puso en movilización a todos los cuerpos policíacos del país, y distrajo de sus normales actividades, no solo a los jefes de seguridad de México, sino hasta el mismo Presidente Calderón.

El hecho por fortuna no tuvo mayores consecuencias que la perdida de tiempo de los policías, la suspensión de actividades en el aeropuerto y la molestia a los pasajeros, incluso se llego a esposar a un diputado, sin respeto a su persona, ni al fuero.

El ridículo se hizo público cuando todos los medios de televisión, casi en cadena nacional, cubrieron el sainete y dejaron constancia de todos los errores y exageraciones que se cometieron, y por si fuera poco, el propio Presidente Calderón en lugar de guardar un silencio discreto, mando felicitar en entrevista pública, exhibida en televisión, a todas las organizaciones policíacas.

Si no fuera por lo grave que resultó exhibirse públicamente, el evento no pasaría de ser una anécdota graciosa pero lo trascendente es que evidencio la pésima información y capacitación de la policía y lo mas grave, el vació de poder en los órganos de Seguridad Nacional, de Gobernación, y de la propia Presidencia de la República.

Resulta que la guerra contra el narcotráfico con esa organización policíaca, tiene todas las de perder, pero no para el narco, sino para la policía, a la que un iluminado puso en jaque, pero una organización como la del narco no solo lo pone en jaque sino le gana la batalla. Pero lo más preocupante es que la pésima situación económica del país, el incremento de la pobreza y el riesgo de un estallido social evidencia que la población estamos expuestos a una autoridad que por ignorante incapaz y desinformada se convierte en un peligro para los derechos humanos de la población. El evento, o los eventos pueden servir de pretexto para que el Gobierno adopte medidas dictatoriales.

Nunca México había tenido tal vació, y nunca como ahora la población habían estado tan expuestas al abuso de la autoridad por la ausencia de la misma autoridad. La falta de oficio queda de manifiesto cuando un loquito logro poner al País en situación de alerta.

Ojala este hecho no se trivialice, sino se le de la dimensión que realmente tiene, y que sirva para que los actores políticos, retomen el rumbo perdido del país.

Hoy día los legisladores tienen una responsabilidad, ya que en ellos se centra poder que antes no tenían.